martes, 14 de octubre de 2008

El tercer hombre

No, no es la película de los cuarenta con Orson Welles. Es Third Man Out: A Donald Strachey Mystery, pero vieron cómo son los distribuidores locales con los títulos, ¿no?
Como fuere, el meollo de la cuestión es el siguiente: esta es la primera adaptación, en forma de telefilm (barato, para un canal de cable), de una de las novelas de la serie del personaje del título, historia de misterio más que clásicas, cuya gracia es protagonizada por un detectiva privado gay. Y más o menos en eso radica toda la originalidad del asunto.
Pero eso no fue lo que más me molestó. De hecho, el misterio, si bien dolorosamente tradicional, funciona bastante bien. Pero lo que me ofendió un poco y que motivó estas líneas, es la catarata de estereotipos jodidos sobre los gay que hay en una película que supuestamente viene a romper con estereotipos gay.
El protagonista es un detective duro y masculino, fuerte y sarcástico, bien a los Philip Marlowe. Su pareja, si bien masculino, se ocupa de los siguiente: la decoración de la casa, pasear al perro, cocinar, beber vino tinto muy fino, quejarse de que el otro trabajo mucho, de que les hace falta dinero... Es el esquema uno es la mujer, el otro es el hombre. Cosa que siempre me sacó de quicio. Son gay, señores: la gracia es que ninguno es mujer.
Y para colmo de males, la otra pareja de la película es un viejo con look de enfermo y un tipo mucho más joven, musculoso y con arito en la oreja. ¡Agh!

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