sábado, 1 de noviembre de 2008

Breakfast with Scot

Es sorprendete. El poder del buen cine, digo. Una película excelente como Big Eden me deja dándole gracias a las estrellas por haber vivido, por haber tenido la oportunidad de verla. Una correcta y simpática, como Breakfast with Scot, me deja... ok.

Comentarios bestiales del caso:
  • Es la segunda película en mi etapa de auto-afirmación de identidad.
  • Es una comedia. La trama no es nada del otro mundo, pero tiene su originalidad: un ex jugador de hockey, ahora presentador deportivo, vive con su pareja y oculta que es gay, aunque todo el mundo parece tenerlo bastante claro. Por avatares de la trama, los dos tienen que hacerse cargo de un chico de unos diez años, que es estereotípicamente gay, y pone al protagonista en conflicto: el nene está más cómod consigo mismo que él.
  • Como dije, no es ¡guau, qué original! Pero está bien, y yo al menos estoy contento que el "cine gay" hable sobre la homofobia interna, no la externa.
  • Tom Cavanagh, el protagonista la rompe. ¿Por qué cancelaron al serie que hacía hace unos años, Ed? estaba buenísima.
  • Y el nene es genial. Simpático, natural... uno de esos chicos actores que no fallan nunca.
  • ¡Ben Shenkman! ¡Me encanta! Era uno de los protagonistas de Angels in America. Me gusta desde entonces. Acá hace de la pareja de Cavanagh. Hace poco y nada. Una pena.
  • ¿Notaron que hablé poco de la película en sí? No es por nada.
  • No tiene nada que le criticáría. Me parece bastante claro que la idea era hacer una película gentil y ligeramente emotiva. Y se logró.
  • Es la película "chiquita". Intenciones modestas, resultados correctos.
  • Todo esto suena condescendiente. No es mi intención. Pero es de esas película que "están bien". Y que en un semana no me voy ni acordar de qué se trataba.

Diagnóstico a lo bestia:

Bien. Narrada con un verdadero cariño hacia los personajes y la historia. Y buenas (muy buenas) actuaciones. Pero no hubiera venido mal un guión con un poco más de punch.


Dónde la ví: Tirado en mi sofá, tras bajarla de manera aboslutamente ilegal (No me digan nada, ya sé... no se debe hacer. Pero si no la bajaba, no la hubiera visto en mi vida).
Cuándo: Sábado a la tarde. Y es una perfecta película para un sábado a la tarde.
Con: Mí mismo.
Comida/bebida: Un café. Y ni bien terminó, me manduqué unas pringles (no pringles, en realidad... la segunda marca que venden en Farmacity).

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